Las emociones

Chi Kung (Qi Gong) y las emociones 1
Un profesor nos comentó una vez, de pasada: “Yo, cuando practico Chi Kung me cambia la personalidad”. Al principio resultaba extraña esta afirmación, en aquel momento pensé que habría que analizar mejor la frase para comprender qué nos quiso decir. Pero es verdad que en mi resonó, se me quedó grabada y empecé a darle vueltas. Se unió a esta afirmación otra que oí a Eduardo Punset en un programa de Redes, que nos hablaba de que las emociones generaban en nosotros determinadas posturas y lo mas importante, que el proceso era en las dos direcciones y provocar una determinada postura podía generar una emoción concreta en nuestro interior, así, por ejemplo, forzar una sonrisa con un lapicero atravesado en la boca llevaba a mejorar nuestro estado de ánimo.
Tenía entonces sentido que ponernos en una determinada postura, con conciencia, nos provocaría un estado de ánimo diferente y a la larga cambiaría nuestra forma de ver, entender y reaccionar ante lo que nos rodea. Chi Kung o Qi Gong trabaja, entre otras cosas, en este sentido, “cambiando nuestra personalidad” es decir creando a nuestro alrededor y en nuestro interior un ambiente de confianza, tranquilidad, serenidad…
Por ejemplo, el miedo nos encoje, nos crea una postura de contracción hacia el interior, necesitamos protegernos de lo que nos ataca, de la amenaza y toda la energía va hacia el exterior, endurecemos el exterior. La columna vertebral se dobla y se acorta de forma notable. En Zhi Neng Qi Gong decimos “Din Tian Li Di” que quiere decir: “La cabeza toca el cielo y los pies se hunden en la tierra” estiramos el cuerpo parece que un hilo estira de nuestra cabeza desde la coronilla mientras los pies se aferran al suelo y se enraízan hacia la tierra que nos mantiene y alimenta. El cóccix tira hacia abajo, así podemos abrir la espalda, literalmente se abren los espacios intercostales, estaremos mas flexibles, y en nuestra mente empezará a generarse un estado de libertad y confianza. La energía fluirá libre.
En la parte anterior de nuestro cuerpo, en situaciones de miedo y angustia, al encogernos, hundiremos el esternón, la respiración se volverá mas dificultosa, con lo cual la haremos mas corta y más rápida. Esto nos aísla aun mas del exterior y a la vez nos hace sentir que somos menos, es decir nos baja la autoestima. Al enderezar la columna en la postura de Qi Gong el pecho abre, el esternón crea un nuevo espacio donde se puede expandir con naturalidad, el diafragma baja y sube con menos dificultad, y nuestro cuerpo se oxigena mejor. La novedad que nos rodea, con toda su riqueza es capaz de empaparnos y hacernos crecer sin miedos.

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